Alemania entra en la Guerra de las Tierras Raras

Tierras Raras

Las Tierras Raras no son un territorio fantástico sacado de alguna saga de ficción, en realidad tampoco es que sean tan raras. Se denomina así a 17 elementos químicos, entre ellos el escandio, el europio o el tulio, que se encuentran en la Tierra en forma de minerales cómo óxidos e hidróxidos. Algunos de estos elementos son muy abundantes, y otros no tanto, como el tulio (aun así, es más abundante que el oro y el platino).

El mayor productor mundial de estos elementos es China, que produce actualmente el 93% del consumo mundial. Un artículo de Pablo Pardo en El Mundo hace año y medio explica perfectamente por qué estos elementos son tan importantes: “son imprescindibles para la economía de la información, defensa y las energías verdes”.

En ese artículo cuenta como el europio, por ejemplo, es utilizado en monitores de ordenador y televisiones, no existiendo hoy en día sustituto para ese material. ¿Saben donde se produce el 99,9% del europio mundial? Efectivamente, en China.

Pekín, además, está dispuesto a utilizar ese poder. Las disputas fronterizas por el Mar del Sur de China, que llevaron el mes pasado a Japón a arrestar al capitán de un arrastrero chino, provocaron una respuesta brutal por parte de ese último país: la suspensión de sus exportaciones de tierras raras a Tokio. Con semejante soga al cuello de su economía, Japón no vaciló: el capitán quedó libre de inmediato. (La Guerra de las Tierras Raras, El Mundo, 22 de octubre de 2010)

Curiosamente Estados Unidos cerró sus minas de Tierras Raras en los años noventa, debido a la competencia de los chinos, y ahora intentan volver a reabrirlas con incentivos y ayudas.

Ahora el tema vuelve a estar de actualidad porque Alemania acaba de firmar un acuerdo con Kazajistán que otorga a las empresas germanas el derecho de realizar prospecciones y explotar minas de Tierras Raras en la ex república soviética. A cambio Alemania compartirá con Kazajistán su tecnología avanzada.

De ese modo Alemania se asegura el acceso a las Tierras Raras y su abastecimiento para fabricar teléfonos móviles, paneles solares, baterías, etc. sin tener que depender de China. En esta nueva Guerra de las Tierras Raras han entrado también de lleno las organizaciones pro derechos humanos, que advierten contra el incumplimiento de estos por parte del régimen kazajistaní.

En octubre pasado Alemania firmó un acuerdo similar con Mongolia, lo que la coloca en una posición destacada del desarrollo económico y tecnológico de los próximos años. Esta claro, pues, quienes son los que van a mandar en el mundo a partir de ahora. Mientras tanto, aquí seguimos mirándonos el ombligo.