Parece que en algunos grupos de discusión de la NASA se debate estos dÃas sobre la propiedad de la Luna. Esto es, la propiedad del terreno en nuestro satélite. Muchos paÃses tienen proyectos para volver allÃ, como los Estados Unidos, que planean un asentamiento permanente.
Yo me pregunto si será posible algún dÃa comprarse un piso en la Luna. La respuesta es “probablemente”, pero aparte del precio que pueda llegar a costar, puede ser una ruina para su inquilino. Porque nadie puede ser propietario de un trozo de terreno allÃ.
Según el Tratado del Espacio Exterior, la Luna y cualquier otro cuerpo celeste son propiedad de la Humanidad, y nadie puede reclamar la propiedad de los mismos, ni de partes de ellos.
El tratado prohÃbe explÃcitamente a cualquier gobierno la reivindicación de recurso celestes como la Luna o un planeta, ya que son patrimonio común de la humanidad. El Art. II del Tratado establece, de hecho, que “el espacio Exterior, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, no es objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanÃa, mediante el uso u ocupación, ni por cualquier otro medio”.
Tratado del Espacio Exterior en Wikipedia
Lo malo es que estas cosas se manejan y se modifican según los intereses del momento. Esperemos que no llegue el dÃa en que eso se produzca. Claro que surge la siguiente cuestión: ¿aun no pudiendo ser propietario, se genera algún tipo de derecho para los posibles residentes?



La Conversación {2 comentarios}
Humm… “Patrimonio común de la Humanidad”. Me suena a muy pretencioso.
De alguna manera la Luna sà tiene dueño: la Humanidad. Pero… ¿y quién será el dueño de la Humanidad si existiera una de esas razas alienÃgenas beligerantes de las pelis?
Todo esto me recuerda a aquella carta que el Gran Jefe indio Seattle le envió al Gran Jefe de Washington con motivo de la “OPA hostil” que el gobierno gringo hizo para comprar las tierras de las tribus Dwamish y los Squamish: “[...] ¿cómo se puede comprar o vender el firmamento, o el calor de la tierra? Esta idea es extraña para nosotros. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿cómo podrÃan ustedes comprarlos? [...] Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra [...] ¿Cómo vamos nosotros a venderles esas cosas y cómo van ustedes a poder comprarlas? ¿Es que acaso el hombre blanco puede hacer con la tierra lo que quiera sólo porque un piel roja le firme un pedazo de papel? [...]“.
En fin…
Tú lo has dicho. Estas cosas “se modifican según los intereses del momento”. La carrera espacial va de grandes ideas y grandes intenciones. Pero, ¿qué pasará cuando sea viable construir ‘chaletes’ en suelo lunar o marciano? Pues que ya se cambiará lo que haya que cambiar.
Y si los yankis dicen ‘this is mine’, a ver qué pasa…
El ejemplo es claro: no hay más que ver lo que está sucediendo en nuestro propio planeta con el reparto de la Antártida. Cuando se trata de recursos y de beneficio económico hay tortazos…
Deja tu comentario
Puedes suscribirte al Feed RSS de los comentarios de esta entrada. También puedes dejar un trackback si has hablado de lo mismo en tu blog.