Como lo oyen, científicos norteamericanos están experimentando con una bacteria modificada geneticamente que hace algo increíble: se come basura y la defeca convertida en petróleo.
Ya lo llaman Oil 2.0. Y no sólo es petróleo renovable, dicen, sino que además emitirá menos carbono a la atmósfera. Los bichitos van a ser alimentados con residuos procedentes de la agricultura, y no con productos que puedan agravar la crisis alimentaria mundial.
Claro que de momento la cosa va lenta, al ritmo de un barril de crudo a la semana no es que de para mucho. Para que esto pueda llegar a sustituir a todo el consumo de petróleo norteamericano semanal sería necesaria una “granja” de estas bacterias que ocupase toda la superficie de la ciudad de Chicago.
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La Conversación {1 comentarios}
Es un buen descubrimiento pero me parece totalmente malo. Hay que buscar energias alternativas. Basta del petroleo. Hay que hacerlo desaparecer. Yo digo, no se podria hacer un tubo gigantezco y soltar el dioxido de carbono por ahi? hacia el espacio. Tendrian que existir varios sobre las ciudades mas grandes o las que mas dioxido de carbono liberen. jejeje
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