Hasta siempre Luis G. Iberni

iberni.jpgAyer martes 4 de diciembre fue un día triste para los buenos aficionados a la música. Falleció el musicólogo, crítico musical y profesor universitario Luis G. Iberni. Aunque en estos casos es muy fácil caer en el tópico y en las palabras banales, todo lo bueno que se diga de él es poco.
Nuestro compañero de aquellos años Cosme Marina lo explicaba muy bien en su obituario de La Nueva España.

El responsable de este blog, Guillermo Carvajal, su mujer Mónica y un servidor tuvimos la inmensa fortuna de tenerle como profesor en nuestra época universitaria. No solamente era un excelente profesional – de ello ya han dado buena cuenta los diferentes artículos in memorian que hemos podido leer en la prensa asturiana -, si no que su calidad humana era extraordinaria. Trataba a todos sus alumnos con un enorme cariño, algo que es difícil de encontrar en el mundo universitario.

Sabedor de que la asignatura que impartía era generalmente considerada como una “maría”, su mayor preocupación era intentar en la medida de lo posible que nos interesáramos por la ópera y la música de concierto, que la entendiéramos y la disfrutáramos. Además, carecía totalmente de prejuicios. A menudo, para explicarnos determinados conceptos musicales y que los asimiláramos mejor, no dudaba en ponernos canciones de George Michael, Elton John o Queen, pues no compartía el desprecio de muchas personas de su mundo hacia la música pop. De hecho, siempre nos recordaba que la zarzuela – género del que era uno de los más importantes expertos en España – padeció durante mucho tiempo un desprecio similar.

Y por encima de todo, era una persona que amaba profundamente la música. Una de las imágenes más indelebles que tengo de mi época universitaria era cuando Iberni nos ponía un video o un fragmento de alguna pieza musical. Si uno se fijaba en la expresión de su rostro, ésta era exactamente la misma que tienen muchos padres cuando se les cae la baba contemplando a sus hijos haciendo algo que les haga sentirse orgullosos. Ese mismo orgullo era el que Luís tenía cuando compartía con sus alumnos aquello por lo que tanta pasión sentía.

Te recordaremos siempre Luis.

Tweet about this on Twitter0Share on Facebook0Share on Google+0Share on StumbleUpon0Share on LinkedIn0Pin on Pinterest0Buffer this page

Te puede interesar