Acabo de llegar de vacaciones y ya me encuentro con dos noticias tristes, las muertes de dos realizadores cinematográficos, Ingmar Bergman y Michelangelo Antonioni, ambos sÃmbolos del mejor cine europeo de todos los tiempos, referentes culturales y directores irrepetibles.
De Bergman siempre me gustaron sus pelÃculas más clásicas, El septimo sello, Fresas Salvajes, El Rostro, El Manantial de la Doncella. Especialmente ésta última, que solÃa ver una y otra vez cuando tenÃa 20 años.
De Antonioni mi favorita es Blow Up, a la espera de poder vez Zabriskie Point, una de mis asignaturas pendientes.
Aquà les traigo la secuencia final de Blow up, el comienzo de El Septimo Sello, y un fragmento de Zabriskie Point (con música de Pink Floyd), para que los disfruten.
Vaya nuestro adiós a ambos, dándoles las gracias por la obra que dejan para la posteridad, sin la cual buena parte de nuestras vidas hubiera quedado en cierto modo vacÃa. Una obra, me atrevo a decir, comparable a la que dejaron poetas como Neruda, pintores como Picasso, músicos como Mozart. Y es que con ellos y sus contemporáneos el cine pasó de ser el septimo arte a convertirse en el arte mismo.
Salve Ingmar, salve Michelangelo.



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