Jesús Gil Gibernau es el propietario de la mayor colección privada de botijos, ese antiquísimo invento español capaz de mantener el agua fría sin ningún tipo de mecanismo artificial, aun cuando la temperatura exterior sobrepase los 40 grados.
Posee más de 3.000 piezas que se exponen actualmente en un museo de Toral de los Guzmanes (León). Es todo un friki, un geek del barro cocido.
Según hemos leído en Terra, Jesús admitió que su afición por el botijo ‘raya la enajenación mental’, y prepara junto a otros seis coleccionistas españoles la que será la primera Asociación Nacional de Amigos del Botijo.
Si ustedes nunca han bebido de un botijo, no saben lo que se pierden. Si están por el sur de España, todavía están a tiempo antes de que se acabe definitivamente el verano. Y si lo hacen bajo el sol a, digamos 35 grados de temperatura, este post no les parecerá tan gracioso, se lo aseguro.
Vía | Terra
- Cómo funciona un botijo: El efecto botijo
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