Richard Hawley, Mick Harvey y el conservadurismo musical

Como pasa con todo en esta vida ser conservador en política, o en otros aspectos de la vida, es algo bueno o malo dependiendo de si uno se considera a sí mismo conservador o no. A diferencia de lo que ocurre por ejemplo en Gran Bretaña, en España generalmente este término se suele emplear en un sentido peyorativo. Por parte de quienes se sitúan en lo que convencionalmente llamamos la izquierda, siempre. Y por parte de la derecha, muy a menudo. De ahí que, por citar un ejemplo hartamente significativo, la práctica totalidad de los medios de comunicación (incluso la mayoría de los de derechas) se empeñen en llamar ???conservador??? o ???ultraconservador??? al actual presidente de Irán. Espero que alguna vez nos expliquen el porqué, pues estamos hablando de un individuo que no tiene, ni por asomo, absolutamente nada que ver con ningún político conservador, al menos europeo.

Pues si esa expresión está demonizada en política, no digamos cuando hablamos de manifestaciones artísticas. En una ocasión, cierto escritor cinematográfico llamaba la atención sobre el hecho de que la mayoría de los críticos de cine emplean sistemáticamente términos como ???literario??? o ???teatral??? aplicados a tal o cual film en un sentido siempre negativo, mientras que todo lo ???poético??? o ???musical??? que tenga una película parece ser algo necesariamente positivo.

Dan por sentado el carácter intrínsecamente perverso en el cine de lo literario o teatral y beneficioso de lo poético y musical todo ello sin explicación alguna. Aplicando entonces el mismo criterio, ¿porqué también ha de ser algo inevitablemente malo que una obra musical, cinematográfica o de cualquier otro tipo sea conservadora?

Si explico todo esto es porque me parece necesario aclarar ciertos conceptos antes de comentar los últimos discos de Richard Hawley (Cole’s Corner, 2005) y Mick Harvey (One Man’s Treasure, 2005). De entrada, en ambos personajes nos encontramos algunos elementos en común, además de tener apellidos muy parecidos. Los dos han sido miembros de bandas bastante notorias: Harvey es un multiinstrumentista que estuvo en The Birthday Party, el primer grupo de Nick Cave, con quien luego ha seguido en The Bad Seeds. Por su parte, Hawley ha tocado con Pulp, además de ser músico de sesión de gente situada en las antípodas de su estilo, como All Saints y Robbie Williams. También se da la casualidad de que en el último número de la revista Ruta 66 (enero de 2006) aparecen sendas entrevistas a ambos músicos.

Harvey, a diferencia de Hawley, no es lo que se dice un crooner clásico, igual que su colega Cave, aunque es evidente que ambos buscan acercarse a ciertos cánones estéticos característicos de los crooners. Además, resulta significativo que los dos primeros discos de Mick Harvey incluyan solamente versiones en inglés de canciones de Serge Gainsbourg. Por el contrario, Hawley sí que es un crooner elegante en toda regla. Podríamos definirlo como una especie de cruce entre Frank Sinatra y Roy Orbison, con ciertos toques de Nat King Cole. Su música me parece eminentemente ???conservadora??? en muchos sentidos, pero no por ello creo que sea inferior a la de Harvey.

En una primera impresión, One Man???s Treasure resulta aparentemente más compleja y variada, con una mayor búsqueda de la innovación. Pero tras sucesivas escuchas, comprobamos que, siendo un disco bastante notable, eso es cierto, no resulta tan bueno como pudiera parecernos inicialmente. Por contra, Cole???s Corner puede parecer en un principio hasta convencional, pero después de oírlo varias veces, uno descubre en esas estructuras musicales tan ???conservadoras??? una riqueza melódica mucho mayor que en la del disco de Harvey. Y lo mismo se puede decir de las anteriores entregas de su autor: Lowedges (2002) y Late Night Final (2003).

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