Einstürzende Neubauten y su nuevo modelo de negocio/arte

Los Einstürzende Naubauten (literalmente Nuevos Edificios Que Se Caen) empezaron en el Berlín de la RDA de los ochenta, aporreando planchas metálicas y muelles y utilizando martillos neumáticos como instrumento habitual, hace veinte años y hoy en día sigue siendo uno de los grupos (o colectivos o chirigotas, según los gustos u opiniones de cada uno) que están a la vanguardia de la creación y la experimentación musical y que mejor se han sabido adaptar a los nuevos tiempos de la industria y de la distribución comercial.

Gracias a internet han pasado de ser un grupo minoritario y marginal a actuar en festivales (como el de Benicassim) y hacer giras por toda Europa, incluida España. Sus miembros han estado en varios grupos, tales como Die Haut o Nick Cave and The Bad Seeds, y han centrado su creatividad en el grupo berlinés debido a la buena respuesta de público (dentro de los límites del underground) y crítica.

Hace unos años decidieron centrar su actividad cara a sus seguidores y crearon un club en internet donde a los socios se les permitía seguir no sólo la grabación sino también la elaboración y la edición de los discos, opinando sobre los temas, asistiendo on line a ensayos y teniendo entrada a conciertos exclusivos donde el grupo se mezcla con los supporters, como ellos los llaman.

Si bien la recepción fue fría al principio, poco a poco y a medida que avanzaba la comunicación entre grupo y fans y aumentaba la calidad de las ediciones y el valor de las reediciones en CD y DVD de antiguos temas, conciertos y demás (el merchadising del grupo y su imagen está realmente cuidado) fue creciendo el número de socios y la relación de la banda con ellos, siendo uno de los grupos más valorados y estimados en Alemania y Europa hoy en día.

Lo último que han sacado es Grundstueck un cd de audio de edición exclusiva para socios y un dvd con la grabación de The Grosse Untergangshow, Festival der Geniale Dilletanten, donde se sentaron las bases del colectivo industrial Geniale Dilletanten con su manifiesto firmado por Wolfgang Müller (1982) y que ha servido de inspiración y de base para muchos grupos de vanguardia de los ochenta y los noventa, recomendable no sólo por su valor enciclopédico o histórico sino como puro entretenimiento.

Está claro que todavía hay nuevas formas de relación comercial en la industria musical, sólo se trata de tener ganas de comunicar, imaginación y creatividad y no de engañar al personal con tonterías. Que cada uno elija. Y opine.

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