
Hubo un tiempo en el que la inscripción ???DM??? que llevan los fans del grupo en las camisetas en los conciertos parecÃa significar ???Dios Mediante??? porque no sabÃas si Dave Gahan la iba a espichar o si ya estaba en el otro barrio. Hoy en dÃa sigue significando lo mismo pero ya está claro que es debido a que el creador se nos aparece a nosotros mortales en la forma más sublime del espÃritu, el arte contemporáneo.
De esta manera la escenografÃa del concierto de la gira ???Touring the Angel: Pain and Suffering in various countries???consiste en imágenes y palabras que aparecen proyectadas entre canción y canción una vez que se descuelga el panel con el muñeco delante de una luz morada: ???culpa??? ???pecado??? ???gnosis??? ???conciencia??? de tal manera que sólo faltaba una proyección de Gustavo Bueno con las palabras ???cierre categorial??? tras la chica que enseña los pechos detrás junto a la palabra ???sex???.
Menos mal que las luces y los teclados dispuestos como una nave espacial dan al concierto el aire de espectáculo y color que las canciones se merecen. Porque a pesar de que las letras traten temas más o menos enrevesados, de que sean los popes de la onda dark (no confundir con Vader) y que sus costumbres sean un tanto licenciosas al final quedan las melodÃas que se conoce al dedillo el público que abarrota el Palacio de los Deportes de la Comunidad.
Dos dÃas agotados en Madrid y dos en Barcelona y lo mismo pasará en la gira veraniega, un público de ???treinta y tantos???, de lo más heterogéneo, de siniestros a pijos, de indies a niñas bien, pues a todos ha convencido Depeche Mode a lo largo de más de veinticinco años de carrera, a la crÃtica más sesuda y a los 40 principales, y es para todos un espectáculo de dos horas más que brillante en el que todo el mundo se lo pasa bien, desde el que busca una experiencia catártica hasta el que va con el calimocho.
Y es difÃcil llenar un escenario tan grande (The Bravery, los teloneros, se ahogaron en él) y tener entretenido al público con la sola presencia de un señor que ha estado a punto de irse por sobredosis al otro barrio varias veces, que se ha intentado suicidar en dos ocasiones y que tiene que estar corriendo sin parar todo el concierto como en una sesión inagotable de aerobic. Eso mata a cualquiera.
Cada vez es mayor la presencia de Martin Gore cantando, muchas veces en solitario. Hizo un ???Shake the disease??? muy bonito pero el peso escénico cae en Dave Gahan que la verdad no sabemos bien como aguanta ese ritmo, bailando sin parar.
Una colección de éxitos que se sostiene sin problemas y un buen último disco (del que tocaron más de la mitad del mismo, tiene buenas canciones) sirven para llenar dos horas de concierto sin que baje el nivel salvo un poco a la mitad con ???The sinner in me???, pelÃn aburrida con una parte trash un tanto redundante. Pero bueno ???Everything counts in large amounts??? y ya D.A. Pennebaker quedó fascinado con ellos y lo rodó en 101 y quince años después siguen siendo un monstruo enorme y arrollador que arrasará donde vaya (las cifras de ventas, de camisetas, de material que mueven son apabullantes) y cuando ves mover las manos al aire a todo el palacio de los deportes y lo mismo harán por toda Europa, de Torrevieja a Varsovia, te preguntas ???Dios mÃo ¿cómo hemos llegado aquÃ????


La Conversación {1 comentarios}
Que grandes son! Habrá que escaparse a alguna de las fechas veraniegas por que lo que es ahora…
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