Canciones horribles en discos excelentes 2ª parte (Spain is not different)

El pasado noviembre hacíamos una lista de canciones horribles incluidas en discos excelentes. Ofrecemos aquí otras diez, pero esta vez perpetradas por artistas patrios.

  • Salsa p???al nene (Albert Pla, No sólo de rumba vive el hombre, 1992). Albert Pla meets Azúcar Moreno Sound System. Una canción en plan supuestamente erótico-festivo, que termina por resultar menos excitante que un strip tease de Teresa Fernández de la Vogue.

  • El Caballero de Olmedo (Ilegales, El corazón es un animal extraño, 1995). A nadie debería extrañar que Iniesta, el de Extremoduro, nos restriegue constantemente en las narices lo leído que es, citando por doquier versos de poetas insignes en sus canciones, venga o no a cuento. Pero tú, Yorch, no tienes necesidad de hacer eso, tío.

  • Música, música (Javier Bergia, Recoletos, 1985). Al más grande cantautor que ha dado nuestro país después de Joan Manuel Serrat no se le ocurre otra cosa mejor que abrir su segundo disco con una cosa que suena como si los de Amaral se pusieran a cantar canciones de Siempre Así. Imaginaos el resultado???.¡Dios!

  • Muchacha típica (Joan Manuel Serrat, Mi niñez, 1970). Aquí el noi tuvo un momento de inspiración a lo (Me)Cano Brothers y perpetró este bodrio en el que nos brinda ripios del calibre de ???La educó una ‘nurse’ vesánica típicamente británica???, ???es su deporte congénito la pesca del primogénito???, o ???entre vómico y vómico le encanta andar con un cómico???. Igual hay alguna ironía oculta, pero yo no la pillo.

  • Impresionante amiguete (Kiko Veneno, Punta Paloma, 1997). El de Figueras a dúo con Santiago Segura…. ¿para qué vamos a hurgar más en la herida? Esto no lo supera ni Joaquín Sabina con El Risitas.

  • Con un sorbito de Champagne (Los Brincos, Los Brincos, 1966). Un claro precedente de los horrores que cometería Juan Pardo desde mediados de los 70, cuando cambió radicalmente el chip y decidió que quería hacer música, como muy bien la definió Jordi Bianciotto, para amenizar autocares del IMSERSO.

  • Mucha Gracia (Los Coyotes, Puro Semental, 1990). Victor Aparicio, la Abundancia, poniéndose en plan Loquillo y el consabido yo-soy-muy-masculino-pero-estoy-muy-concienciado-con-lo-del-maltrato-a-la-mujer. ¡Hombre, Víctor, por Dios!

  • Bodas de sangre (Pata Negra, Blues de la Frontera, 1988). He conocido a más de una persona que empezó a escuchar este disco por la primera canción y no lograron acabar ni la canción ni, por supuesto, el disco. Y no me extraña, la verdad.

  • Titubeas (Pauline en la Playa, Pauline en la Playa, 1999). Joder, ¡estas también! ¿Por qué tanta gente se empeña en colocar al principio de discos tan buenos semejantes espantos? ¿¡Por qué!?
  • Nana de una madre muy madre (Vainica Doble, Heliotropo, 1973). Hay gente que considera a este dúo ñoño y cursilón. Calificativo que, en general, me parece injustificado. Si apostillo lo de ???en general??? es fundamentalmente por esta canción. ¡Qué horror!